Adviento, tiempo de esperanza

El Adviento es por excelencia un tiempo de esperanza y alegría. Nuestra esperanza y nuestra alegría tienen un nombre y un rostro: Jesucristo. Cristo viene, la Alegría viene, la Esperanza viene. Mientras la Iglesia concluye el año jubilar de la Esperanza (acabará el próximo 6 de enero), el Adviento nos recuerda que la esperanza sigue viva y tiene un fundamento: el amor de Dios manifestado en Cristo que viene, siempre viene. “Dios se hizo hombre para que el hombre se convirtiera en Dios, (…) para que el hombre, habitante de la tierra, encontrara un hogar en el cielo”[1]. Por eso, hablaré de la Esperanza, que renace en Navidad.


[1] San Agustín, Sermón 371, 1